
Una de las características que comparten los lugares con una dilatada trayectoria histórica es su poder de evocación. En el caso de Londres sorprende la cantidad de rincones en los que la capacidad de ensoñación adquiere tintes elegantemente sombríos. Para todos aquellos que gusten de lo poéticamente tenebroso, la capital británica ofrece numerosas delicias escalofriantes.
Tomaremos como punto de partida en este onírico paseo la estación de King´s Cross. Más allá de sus características arquitectónicas el interés de este lugar radica en que es considerado el lugar de descanso de la reina Boadicea y sus hijas, la matriarca bretona que plantó cara a los romanos de Londinium en siglo I d.C. Reseñable es también que en esta estación se encuentra el célebre andén 9 y ½ donde el mago Potter toma el tren a Hogwarts.
Por otro lado, los amantes de las estaciones de no retorno se deleitarán con la magnificencia del cementerio de Bunhill Fields, cuyo nombre procede etimológicamente de la expresión Bone Hill (colina de los huesos), y que tiene a Daniel Defoe y Andrew Blake como inquilinos permanentes. Así mismo, también resulta ineludible la visita al camposanto victoriano de Highgate, situado en la colina del mismo nombre y con más de 168.000 residentes, entre los que se hallan Karl Marx y Charles Dickens. En su parte Oeste, la enigmática Avenida Egipcia avanza bajo una techumbre de vegetación hasta el “Lebanon Circle” con sus mausoleos de inspiración faraónica alrededor de un cedro de más de trescientos años.
Lugar clave es también la Torre de Londres, palacio y fortaleza que junto al Tower Bridge catapulta al visitante a momentos congelados en el tiempo. Allí fueron ejecutados Tomás Moro y Ana Bolena, y tuvo como último huésped forzoso a Rudolph Hess. En ella pueden admirarse las Joyas de la Corona y restos de la muralla romana. El británico gusto por la leyenda mantiene en la Torre a una colonia de cuervos, ya que estos representan la permanencia de la monarquía y de la propia ciudad. Este mito se remonta a los cultos celtas que en este lugar se dirigían al dios Bran, cuyo animal simbólico era esta ominosa ave.
La Temple Church, construida en el siglo XII por la Orden del Temple, es otro emplazamiento de ensueño. Con su característica planta circular, alberga nueve tumbas de estos controvertidos caballeros. Un salto más atrás en el tiempo lo damos al ver a orillas del Támesis La Aguja de Cleopatra, un obelisco del siglo XVI a.C. que dejó varios muertos durante su traslado a Londres y cuya función es conmemorar la victoria ante Napoleón. Y si aún nos quedan energías podemos vagar por el barrio de Whitechapel, donde Jack se ganó a pulso el apodo de destripador en el romántico siglo XIX.
Londres es una de las capitales alfa del mundo actual. Cosmopolita, rabiosamente moderna y orgullosa de un extenso bagaje histórico cuidado con esmero. Esta fugaz muestra es un recordatorio de que entre la extensísima oferta de la ciudad podemos beber del mágico cóctel de Historia y ensueño.